martes, 2 de septiembre de 2014

Miami bien vale una misa.



 (Publicado en Primavera Digital)


En Miami se puede encontrar cualquier cosa, tiendas que marean al visitante acostumbrado a la escasez, restaurantes  donde se come más con los ojos que con la boca y se quita el hambre sin haber comido, hay también  reuniones de políticos e intelectuales en que coinciden  demócratas, liberales, socialistas, totalitarios y post totalitarios, y opositores leales y tolerantes sin poder real ni esperanzas de tenerlo, pero con unas ganas tremendas de ser tomados en cuenta por la dictadura que rige los destinos de la isla querida desde hace cincuenta y tantos años.
Allá se encuentran todos, los que se quedaron y los que regresan, y  tanto en unos como en otros hay profundas diferencias en cuanto a la percepción  de la situación cubana y sus posibles vías de solución. Eso es natural, debería ser la norma que los cubanos debatieran entre cubanos a veces acalorados, otras con más calma, pero siempre escuchando al otro con respeto.
Es una pena que eso solo pueda ser posible allá, con el Estrecho de La Florida por el medio, del lado de acá, no hay discusión posible porque la Constitución no lo permite y el Código Penal lo sanciona. No hace mucho dos opositores de los llamados leales perdieron el empleo en una revista católica porque ni siquiera los leales pueden hacer oposición, basta con que sean  leales.
El régimen cubano pide de los ciudadanos fidelidad, acatamiento, obediencia y silencio. No se trata de que el opositor pida una intervención militar norteamericana, lo cual si ocurre no pasa de ser una infeliz ocurrencia, va más allá; los diputados de la Asamblea Nacional, los delegados de las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular, los ministros y cualquier otro dirigente no importa de qué organismo sea o a que nivel, están sujetos a las decisiones venidas de arriba, una iniciativa propia puede ser fatal para su futuro.
En cuanto a los jóvenes, están entrenados para ser seguidores y nunca líderes. Una nueva generación de eunucos viene a sustituir a la que deja de ser útil y otra vez comienza la noria a dar las mismas vueltas. Da vergüenza oír a niños repetir consignas que no tienen sentido para ellos, pero si se mantienen leales no será sorpresa verlos un día en algún congreso en Miami pidiendo ser pacientes y tolerantes con la dictadura que los vio nacer.


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