martes, 6 de enero de 2015

Constitución y Libertad.


Las libertades de conciencia, expresión, opinión, reunión y asociación, son libertades de orden natural, y aunque la Constitución las pueda refrendar o garantizar, en realidad nadie las puede otorgar, pero tampoco limitarlas o impedirlas y mucho menos penalizarlas, ello va contra la naturaleza humana y las leyes del universo. Estas libertades que podrían llamarse básicas, son parte inseparable del ser humano, si no se tienen, no se es, en las sociedades esclavistas al esclavo se les negaban, de ahí que no se consideraran seres humanos sino cosas.
Inglaterra no tiene constitución, sin embargo, nadie pone en duda que ese país ha gozado de estabilidad política por siglos. Esto es, las libertades y derechos civiles se supone que estén ahí, al alcance de todos, y que su único límite sea la libertad y el derecho de los demás.
Un gobierno que pretende controlarlo todo y a todos, no es un buen gobierno, y una ley hecha para proteger los intereses de semejante gobierno, carece de efectividad, por más recursos que se gasten en tratar de imponerla por la fuerza,  las personas sabrán que no es justa y su ejecución será saboteada porque el ciudadano se resiste a ser considerado un objeto del que el Estado puede disponer a su antojo.
El hombre obedece de forma espontánea las leyes naturales y divinas, no por temor al castigo, sino porque de esta forma se desenvuelve en armonía consigo mismo, con Dios y los demás hombres.
La Carta Magna cubana, es un documento que pretende satisfacer todos los derechos de la sociedad como conjunto, pero no así de los hombres que la componen individualmente. Los derechos de los individuos se subordinan a un supra derecho colectivo.
El hombre no es una abeja que funcione necesariamente como un solo ente con el resto de la colmena. Las funciones de cada miembro de la comunidad abejas, están claramente definidas con el único objeto de preservarse como organismo colectivo que depende no sólo de la miel que puedan producir para su consumo y el de las crías, sino de la existencia de una reina que de forma compulsiva dedica toda su existencia a poner miles de huevos, y nada más.
Verdaderamente la vida de las abejas no nos puede servir de ejemplo, y ciertos artículos en el mencionado cuerpo legal nos convierten en un enjambre más que en una comunidad de seres inteligentes.
El Artículo 5, convierte a los cubanos en seguidores ciegos de un partido que asume el papel de pensar por todos, pero con tan poco tino, que manda a sus abejas a libar en marabuzales y basureros.
“Artículo 5. El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.” Desde ningún punto de vista, sea jurídico, social o incluso político, este artículo tiene justificación.
Donde quiera que de ahí en adelante se menciona a “El Estado”, debe entonces leerse “El Partido”, un minúsculo grupo de ciudadanos autoproclamados “vanguardia organizada” y “fuerza dirigente superior”. Los demás no cuentan.
Este artículo de marras, se opone de manera radical al Artículo 69 del propio cuerpo legal, el que expresa: “La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado.” ¿En qué quedamos?
Por su parte, y para ser consecuentes con los conceptos de libertad y democracia, los artículos 53 y 54 podrían quedar redactados de la siguiente forma:
Artículo 53. Se reconoce el derecho de los ciudadanos a la libertad de palabra y de prensa.
Artículo 54: Son reconocidos los derechos de reunión, manifestación y asociación de los ciudadanos.
El Artículo 62, está de más y no hacen falta comentarios.
Tal y como están redactados en la actualidad, todos estos preceptos pseudolegales son discriminatorios, al establecer categorías de ciudadanos donde unos tienen acceso a derechos concedidos como prebendas políticas y los otros no.
La libertad no es cómoda, implica responsabilidades, toma de decisiones, riesgos, pero solo en libertad el hombre puede llamarse hombre, si no la tiene da lo mismo que se llame carnero, que abeja, porque una sociedad sin hombres libres se asemeja más a un rebaño o a un enjambre, que a una verdadera sociedad.
El hombre fue creado como un ser pensante, con la capacidad de expresarse mediante la palabra y obtener con su ingenio lo necesario para subsistir. Procurar mediante leyes, que el ser humano renuncie a facultades inherentes a su propia naturaleza, es absurdo, y conlleva el estancamiento del país y la degradación moral de gobernantes y gobernados.

hildebrando.chaviano@yahoo.com

No hay comentarios: