martes, 24 de agosto de 2010

SUCIA, FEA Y ROTA

El Hospital Infantil Pedro Borrás Astorga, se ha convertido en un monumento a la ineptitud del castro-comunismo. Desde hace alrededor de un cuarto de siglo, este importante centro hospitalario se encuentra en reparaciones, pero por lo que se puede ver, se necesitarían otros veinticinco años para terminar las obras.
Si alguien quiere saber cómo se vería La Habana después del bombardeo nuclear soñado por Fidel Castro, sólo tiene que darse un paseo por la ciudad. Edificios en peligro inminente de derrumbe, obras en construcción eterna, reparaciones interminables y ruinas que ya quisieran los griegos y los romanos para sí.
El comunismo es el canto a lo mal hecho, a lo feo, a lo roto, al adefesio como obra de arte. En más de medio siglo, la ciudad sólo muestra a la Heladería Coppelia y el Pabellón Cuba como obras de significación arquitectónica post revolucionaria. Ambos están sucios y deteriorados, con modificaciones que afean el proyecto original.
Una gira por los hospitales habaneros muestra con elocuencia el estado de la salud pública cubana. Un paseo por los campos deportivos conocidos por las siglas CVD (ver el Parque Martí del Vedado), nos lleva a darnos cuenta del por qué cada día son peores los resultados deportivos en las distintas competencias internacionales.
Este desastre de ciudad que tenemos, es un logro más del socialismo; con sus ríos de aguas albañales, tanques de basura desbordados, pestes de todo tipo, pordioseros, alcohólicos, policías y edificios en ruinas con ropa tendida en los balcones.

hildebrando.chaviano@yahoo.com
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