martes, 6 de diciembre de 2011

Unánimes e Inútiles


Al igual que no se forma un arcoíris con un solo color, ni es posible hacer una sinfonía con una sola nota musical, no es posible construir una sociedad con un único pensamiento uniforme y absolutamente controlado por un sistema policiaco.

El respeto y aceptación de la pluralidad ideológica, es consustancial al concepto de sociedad democrática, y no solo esto, un país con una ideología oficial, sea esta de carácter político o religioso, se envilece con la desidia e hipocresía de los ciudadanos; unos se imponen, otros se someten, otros simulan someterse. La excepción que lo salva todo, son los que se rebelan.

Los sistemas políticos basados en no tomar en consideración e incluso reprimir las expresiones divergentes, llevan a los países, indefectiblemente, a la postración o a la rebelión sanadora.

El sistema sociopolítico, entiéndase dictadura, instaurado en Cuba desde enero de 1959, no tiene nada que envidiarle a la Alemania hitleriana o el Chile pinochetista, salvo el desarrollo económico alcanzado en el relativamente breve periodo que duró la barbarie en esos países.

En nuestro país, sin embargo, incluso en la salud, la educación y el deporte, los renglones más cacareados como exitosos -gracias sobre todo a la abundante y prolongada “ayuda” soviética- es evidente el retroceso y franco deterioro que los jarabes y ungüentos reformistas de Raúl Castro no pueden impedir.

El atraso económico, la degradación moral de la sociedad donde turbas integradas en su mayor parte por hombres, golpean mujeres indefensas y se vanaglorian de ello, los dirigentes malversan, roban y trafican influencias, los obreros “luchan” todo lo que pueden de sus centros de trabajo y las mujeres se prostituyen hasta por arreglar un baño, según el comentario jocoso y humillante de Mariela Castro durante un encuentro no se sabe si fraternal o de trabajo con prostitutas holandesas.

Todos estos males no vienen de afuera, son de producción nacional como el marabú de nuestros campos, y tienen su origen en la falta de participación ciudadana independiente en los asuntos del Estado al ser un gobierno que se niega a escuchar la crítica ya venga de amigos o supuestos enemigos.

El partido gobernante, celebrará próximamente una conferencia que ni los propios organizadores saben a ciencia cierta para qué servirá, dada la poca trascendencia que tuvo el tan llevado y traído VI Congreso del PCC. Una vez más los mismos de siempre harán los planes de siempre, con las críticas de siempre al capitalismo, y al final enfrentar los mismos fracasos de siempre, esta vez sazonados con un desempleo galopante que ha sumido al pueblo en mayor miseria.

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El Día de la Defensa y la Delincuencia



Entre las tareas que cumplió el Día de la Defensa según el Noticiero de la Televisión Cubana, está, nada más y nada menos, que el impedir a la llamada contrarrevolución, como les gusta nombrar a los castristas a los opositores al régimen dictatorial, asaltar los centros comerciales y almacenes en actos de vandalismo que no forman parte de las ideas y la manera de actuar de la disidencia cubana.

Es de sobra conocido, que los revolucionarios, militantes del Partido Comunista de Cuba y fidelistas a toda prueba, son los que cada vez con más frecuencia, se ven enredados en hechos de malversación, robo, desfalco, soborno, tráfico de influencias, evasión fiscal, cohecho y lavado de dinero. Estos asaltantes del erario público llevan más de medio siglo medrando de lo poco o mucho que el pueblo produce, apoltronados en sus cargos de dirección donde devengan salarios que no necesitan gastar porque gozan de gratuidades que les son negadas a los trabajadores.

Si el régimen teme asaltos a centros comerciales y almacenes, no van a venir estos de la disidencia, sino de la gran masa de pueblo hambreado que en cualquier momento, sin saber nada de capitalismo, socialismo, democracia o dictadura, tomará la decisión de ajustarles cuenta a los depredadores que los obligan a vivir en la pobreza, y a robar para resolver sus más ingentes necesidades.

La delincuencia de la que hay que tener cuidado, es de la de cuello blanco; la dirigencia política, administrativa y militar del país. El resto pueden ser vándalos o delincuentes de poca monta que no tienen nada que ver con los opositores políticos, y sí mucho con el hombre nuevo forjado a la sombra del Che y de Fidel. Recordar a Carlos Lage, Roberto Robaina, Felipe Pérez Roque, Luis Orlando Domínguez, Rogelio Acevedo, Juan Carlos Robinson y José Abrahantes. Todos ellos tan indignos de degustar las mieles del poder como el que se adueñó de la colmena.

Al parecer el gobierno cubano prepara a la opinión pública para dar un zarpazo a la disidencia y que el pueblo cubano y el mundo, se traguen el cuento chino de que los luchadores por la democracia son delincuentes comunes que asaltan y roban. Se repite una vez más la campaña de descrédito a que acostumbra el régimen cuando las cosas se les ponen feas. Algo así como el ladrón gritando -¡Ataja!

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Castrismo y Prostitución


Desde el mismo año 59, entre las tareas priorizadas por Fidel Castro, estuvo la erradicación de la prostitución. Pajarito, Colón, La Victoria, fueron algunas de las zonas alegres de la capital, que dejaron de serlo en fechas tempranas, así ocurriría con todas las demás zonas de tolerancia existentes en pueblos y ciudades del país. Todas aquellas mujeres fueron reubicadas en centros de trabajo en ocasiones creados para ellas y oficialmente se declaró erradicada la prostitución como más tarde le tocó el turno al analfabetismo.

Medio siglo después, la prostitución se ha extendido como pandemia, ya no son guajiritas engañadas e incultas obligadas a trabajar en cualquier tugurio de mala muerte, ahora las hay desde universitarias hasta casi niñas que aún se chupan el dedo o esposas que tienen el permiso de sus maridos y pueden ser vistas lo mismo en las principales avenidas de la ciudad, que en hoteles de cualquier cantidad de estrellas. Todas cultas y sanas, como bien diría a su favor el que otrora fuera su reivindicador en jefe.

Es de significar, que ni antes ni después del triunfo revolucionario la prostitución ha sido considerada una actividad delictiva, más bien siempre fueron consideradas víctimas de las condiciones socio-económicas imperantes y, aunque empañan la imagen de la “moral socialista”, el Código Penal no las tipifica como delincuentes. Entonces, con qué derecho estas trabajadoras del sexo son acosadas, detenidas y multadas por los agentes de la Policía Nacional Revolucionaria, mientras a las que no son residentes de la capital de todos los cubanos, se les expulsa hacia sus provincias de origen con un acta de advertencia discriminatoria.

Quizás dentro de poco todo cambie, y gracias a Mariela Castro y sus viajes de trabajo a prostíbulos europeos, las putas de aquí puedan hasta sindicalizarse y de paso contribuir a la economía socialista como un cuentapropista más.



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martes, 22 de noviembre de 2011

Kennedy y la Sierra Maestra



Aparecen en el “Granma” , órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, del 22 de noviembre, dos artículos que en apariencia no tienen que ver uno con el otro, pero en realidad podrían ser uno solo.

En la primera plana son publicadas unas consideraciones del Presidente John F. Kennedy cuando dijo: -“Yo estoy de acuerdo con lo que planteó Fidel Castro en la Sierra Maestra, cuando con toda justificación reclamaba justicia y especialmente anhelaba liberar a Cuba de la corrupción.”

En la página dos, se puede leer: “continúa acentuando la conveniencia de aprovechar más, con fines energéticos, esa planta que se ha convertido en una verdadera plaga sobre grandes extensiones de tierra en la geografía nacional.”

En realidad la corrupción en Cuba es una verdadera plaga que afecta a dirigentes convertidos en millonarios de la noche a la mañana, y trabajadores “luchadores” por la supervivencia. Tanto el marabú como la corrupción son entera responsabilidad del Agricultor en Jefe, dueño y señor de la República para su uso y disfrute.

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martes, 15 de noviembre de 2011

Maltrato a Mujeres, Plaga Social.


Jóvenes que golpean a las novias en plena vía pública sin que nadie intervenga, maridos que aporrean a las esposas incluso delante de los hijos. Las mujeres convertidas en sacos de boxeo, makiwaras vivientes para el desahogo de la frustración machista.

¿Quién defiende a las mujeres del abuso de los hombres? ¿Alguna ley prevé y sanciona el atropello físico de que son objeto en nuestra sociedad?

No, nadie las defiende, ninguna ley prevé la protección de las mujeres ante los maltratos de los hombres. Están totalmente indefensas y la casi totalidad de las mujeres abusadas ni siquiera se toman el trabajo de denunciar el hecho entre otras razones, porque casi siempre los policías son hombres, el fiscal es otro hombre, y es posible, con suerte, que uno de los jueces sea mujer.

La pregonada igualdad de la mujer no les ha traído muchas ventajas, incluso puede decirse que más bien las mujeres cubanas gozan de bastantes desventajas con respecto a los hombres, gracias a esa supuesta igualdad.

Dos hombres se enfrentan en una riña y uno le produce al otro algún tipo de lesión que en virtud de los artículos 272 y 274 del Código Penal, puede merecer entre tres meses y cinco años de privación de libertad o una simple multa de entre cien a trescientas cuotas, siempre que no ciegue, castre o inutilice para la procreación a otro, en cuyo caso la sanción imponible podría ser hasta de doce años de privación de libertad según el artículo 273.

Las mismas sanciones prescritas en los artículos 272 y 274, corresponden al que le hinche los ojos a una mujer, le rompa los dientes y algún que otro hueso, porque no le lavó la ropa, quemó la comida o no le dio la gana de tener sexo con un marido borracho. La indefensión física y legal de las mujeres, envalentona el machismo ramplón de los cubanos que prefieren emborracharse y golpear mujeres, a buscar soluciones a sus frustraciones.

Las mujeres requieren que la sociedad se encargue de ellas mediante la creación de instrumentos legales y administrativos que las protejan y no de una llamada federación que las utiliza a cambio de nada.

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Receta envenenada



Que divertida y segura es la libertad de expresión y el ejercicio de la crítica cuando se usa contra un cuentapropista, un conductor de ómnibus o un médico que niega una receta que no está obligado a dar sin previa consulta.

El Dr. Carlos Alberto León Román está pasando su vía crucis porque no pertenece a la élite que goza del derecho a la impunidad. Este sí puede ser criticado, sancionado, aplastado, hay que aprovecharlo para demostrar que en Cuba hay libertad para no respetar a un médico, porque es un venido a menos al que cualquier amigo de los de arriba le puede convertir la vida en el clásico yogurt.

Desde que el ser humano decidió organizarse socialmente, el cargo más importante después del jefe, era el del brujo o médico de la tribu, nadie más importante que estos dos, ni siquiera el juglar que los entretenía a la luz de la fogata en las frías y aburridas noches prehistóricas.

En esta sociedad donde los dirigentes no se respetan a sí mismos; donde el pueblo, uniformado o no, practica el robo como forma de lucha, delata al vecino que construyó una piscina o, constituido en pandillas de respuesta rápida, golpea mujeres en la vía pública sin sonrojarse, no debe extrañar que la figura de un médico se exponga al descrédito, sin darle oportunidad de expresar sus argumentos en el mismo órgano de prensa.

El Órgano Oficial del PCC, debió publicar la saga completa del caso, carta del Dr. León incluida, para que la opinión pública pudiera hacerse una idea más precisa de los hechos y sacar sus propias conclusiones, como diría Taladrid.

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martes, 8 de noviembre de 2011

Los Vendedores Ambulantes.




Para los inspectores de la Dirección Integral de Supervisión y Control del Municipio Plaza de la Revolución, todo aquel vendedor ambulante que no se mantenga en movimiento perpetuo, como los tiburones, merece una multa que sin remordimientos, asciende desde la primera vez a mil quinientos pesos.

Al acecho de los supuestos infractores, estos celosos cancerberos de una norma que pretende normarlo todo, se abalanzan sobre ellos en cuanto ven que detienen su andar, bien sea para disfrutar de un poco de sombra o simplemente descansar los agotados y generalmente ancianos pies.

Pero, ¿cómo define la Resolución No. 33 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, (Reglamento del ejercicio del trabajo por cuenta propia), la condición de vendedor ambulante?, curiosamente, en la norma no se define tal situación, por lo que sólo se puede deducir que el vendedor ambulante es aquel que no está establecido en un local o lugar de trabajo determinado de forma permanente. Quiere esto decir, que por mucho tiempo que el susodicho vendedor se detenga sobre cualquier punto de la acera, que es un lugar de tránsito por necesidad, no se convierte en otra cosa que no sea un vendedor ambulante.

Tampoco aparece el detenerse en la acera, como infracción regulada por el Decreto Ley No. 274, (Contravenciones personales de las regulaciones del trabajo por cuenta propia). Entonces, ¿de dónde han sacado los mencionados inspectores, que los vendedores ambulantes, por llevar este nombre, están condenados a ser como tiovivos de feria?

Al parecer, en este caso se cumple aquella expresión tremendista de “la guerra de todo el pueblo”. El pueblo inspector contra el pueblo comerciante, no importa que para esto haya que agregarle disparates a la letra de las ya disparatadas normas burocráticas.

El exceso de regulaciones, normas y reglamentos que inunda la vida del cubano, lo mantiene congelado como ser social, sin atreverse a dar un paso más allá de lo que le permiten u ordenan, y ni así escapa.

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