jueves, 16 de agosto de 2012

Idiotismo Mediático.



A la prensa nacional le ha dado por usar la expresión “terrorismo mediático”, con la connotación de algo delictivo y siniestro. De hecho, el terrorismo mediático existe; la penetración no autorizada en cuentas y sitios ajenos, el robo de identidad, la creación y difusión de virus informáticos, son actividades que pueden producir daños materiales y económicos, incluso, hasta inocentes video juegos crean traumas psíquicos en niños y jóvenes, lo que puede llevarlos a  la comisión de delitos o al suicidio; así mismo, los medios modernos de comunicación basados en Internet, se prestan a actos tan repudiables como la pornografía infantil y la incitación a la violencia y el racismo.
Todos estarán de acuerdo, en que el sistema legal de cada país y el derecho internacional, deben recoger medidas coercitivas que limiten el efecto nocivo que el mal uso de Internet causa a nivel global, pero de ahí, a considerar terrorismo mediático el libre flujo de la información y las comunicaciones, hay un largo trecho. El uso del correo electrónico, Google, Facebook, Twitter, Youtube, Wikipedia y demás medios que facilitan y estimulan las relaciones interpersonales y el desarrollo del conocimiento universal, no es para nada peligroso o desestabilizador en sociedades normales.
Decir eso, es estar de acuerdo con la quema de la Biblioteca de Alejandría, con la persecución de los cristianos en la antigua Roma, con el oscurantismo de la Edad Media y la Santa Inquisición, con el juicio a Galileo y la muerte de Giordano Bruno en la hoguera. Es aprobar el régimen comunista, genocida y retrógrado de Pol Pot en Kampuchea Democrática, con su quema de libros, cierre de universidades y ejecución de intelectuales.
Los países que en los últimos años han sufrido grandes conmociones sociales, no son precisamente los de mayor conectividad a Internet, o los que más usan la telefonía celular. Todos, sin excepción, se caracterizan por haber sido gobernados por regímenes despóticos anclados en el poder por decenios.
Las revueltas ciudadanas en los países árabes y la consiguiente caída de sus gobernantes, se deben a la falta de libertad, a la violación consuetudinaria de los derechos humanos, a las diferencias sociales cada vez más profundas entre la clase dirigente y el pueblo, y a la toma de conciencia de una significativa cantidad de jóvenes que lideraron los movimientos.
En los países donde el uso de Internet, computadoras y teléfonos celulares está más extendido, las protestas sociales no degeneran en guerras civiles; existen mecanismos cívicos para demandar y cambiar a los gobernantes si es preciso. Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte no llegaron a conocer siquiera la radio o el teléfono.
El gobierno cubano, en su paranoico afán de mantener el monopolio de la información y las comunicaciones, se atreve a tildar de ilegales los servicios gratuitos de Internet que facilita la Oficina de Intereses de los Estados Unidos a todo el que lo necesite, sin otro requisito que el usuario conozca el manejo del equipo.
En todo el mundo se impone cada vez más el uso de sistemas de conexión inalámbrica brindados de forma gratuita, pero los gobernantes cubanos se espantan ante la idea de una laptop con Wi Fi  en las manos de un ama de casa o un estudiante.
Al decir del señor Presidente de la Asamblea Nacional, “si a todos los habitantes  del planeta se les ocurriera conectarse a Internet de forma inalámbrica, el éter se congestionaría”,… o todos serían terroristas”.


lunes, 13 de agosto de 2012

Discrepar o No Discrepar.


No hay quien entienda a ciertos dirigentes y periodistas oficialistas cubanos cuando repiten hasta la saciedad la urgencia de expresarse con libertad, el derecho del ciudadano a la información y la transparencia administrativa.

Todo eso está muy bien, pero, pasados cincuenta años de censura, persecución de ideas, leyes amordazantes, estrechez mental, cárcel, fusilamientos y destierros, es difícil cumplir con el precepto martiano de “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía.”

Discrepar, disentir, es todavía peligroso en Cuba, a pesar de las palabras del señor Presidente cuando expresó en la Primera Conferencia Nacional del Partido (comunista): “Es preciso acostumbrarnos todos (sic) a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos, discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes, cuando consideramos que nos asiste la razón,” pero, inmediatamente el menor de los Castro hace la siguiente acotación “como es lógico, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta.” Quiere decir que sin permiso no se puede, que pueden expresarse pero no tanto, porque los dictadores también tienen su corazoncito y a veces se molestan.

Para los gobernantes cubanos, que entre escándalos de corrupción y locuras económicas han dilapidado el tesoro nacional, constituye una agresión que un periodista independiente, desde Cuba, les diga irresponsables, ineptos y corruptos, lo cual, si vamos a los hechos, es la pura verdad.

Los que dirigen hoy, con contadas y oportunistas excepciones, llevan en esa función más de medio siglo, y la prensa oficial no puede atreverse a exigir transparencia o una verdadera rendición de cuentas de los máximos responsables que no son otros, sino los llamados líderes históricos.

La prensa independiente, siguiendo el legado martiano, tiene una función de saneamiento al sacar a la luz la disfuncionalidad del sistema y la incapacidad de sus dirigentes. La libertad de expresión no la garantiza una exhortación eufórica del Presidente, sino la derogación de las leyes que la impiden.

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jueves, 2 de agosto de 2012

Castro Justicia



Es cierto que Ángel Carromero Barrios y Jens Aron Modig no eran los clásicos turistas europeos buscadores de sol y sexo a que estamos acostumbrados por acá, ambos venían en una misión sin egoísmos; la de apoyar proyectos de la disidencia cubana como el Movimiento Cristiano Liberación, dirigido por Oswaldo Payá Sardiñas, promotor del vilipendiado y no publicado Proyecto Varela.

El mencionado proyecto, que junto al resto de su obra le valió a Payá el otorgamiento del Premio Sajarov, fue en su momento el esfuerzo pacífico más significativo por lograr cambios democráticos en nuestro país. Eso bastó al régimen de los Castro para señalarlo como un enemigo a muerte.

Los llamados mercenarios por el gobierno cubano, son personas que se han cansado de que el ciudadano esté en función del Estado y no como debería ser, y de que el futuro de sus hijos esté en manos de dirigentes corruptos e ineptos que sostienen por la fuerza un sistema político-económico inviable desde hace mucho tiempo.

Para defender este sistema, el gobierno cubano declara fuera de la ley el acceso libre a Internet; la preparación de profesionales de la prensa no subordinados a la censura partidista; la organización de partidos políticos y organizaciones no gubernamentales; las reuniones y manifestaciones pacíficas; y hasta los intentos de salida del país.

Precisamente en el intento de salir del país hace algunos años, resultaron muertos en oscuras circunstancias dos ciudadanos que habían ocupado una embarcación con el objetivo de abandonar el paraíso del Caribe; así mismo fueron ejecutados los ocupantes del remolcador “13 de Marzo”, embestidos por otros tres remolcadores tripulados por sicarios del régimen que al no bastarles el hecho del abordaje y hundimiento de la embarcación, la emprendieron a barrer con chorros de agua la cubierta del barco que se hundía y ahogar a los que lograban seguir a flote, cuarenta cubanos, incluidos diez menores de edad, murieron en la masacre; dos avionetas civiles fueron derribadas sobre aguas internacionales por aviones de la Fuerza Aérea Revolucionaria, lo que llevó a la muerte a cuatro pilotos que, según aseguran las autoridades cubanas, amenazaban con bombardear la Ciudad de La Habana con algo tan peligroso como volantes anticastristas; en el año 2003, un grupo de jóvenes que habían secuestrado una embarcación, fueron juzgados sumariamente como escarmiento y en menos de 72 horas tres de ellos resultaron fusilados y el resto condenado a penas entre 30 años de privación de libertad y cadena perpetua.

La ley penal cubana no contempla penas tan severas para la salida ilegal ni para el secuestro de embarcaciones, más cuando en el hecho no hubo daños materiales ni se puso en peligro la vida humana.

Cuando al gobierno cubano no le han bastado sus propias leyes, inventan otras al estilo de la Ley 88, conocida como “Ley Mordaza”, o sencillamente acuden al asesinato público y brutal como en el intento fallido del caso Aspillaga, ex agente de la Inteligencia cubana que desertó en Europa; o a oportunas, repentinas y particularmente mortíferas enfermedades de origen desconocido, o a retirarle el agua a un preso en huelga de hambre hasta morir, o el exceso de celo de unos policías que con golpes de tonfa provocan una pancreatitis aguda en Santa Clara, o al accidente automovilístico al más puro estilo “rápido y furioso”.

En el caso del “accidente” que costó la vida a Oswaldo Payá y a Harold Cepero, a pesar del esfuerzo propagandístico desplegado por el gobierno cubano, los argumentos no convencen, entre otras cosas: porque sigue sin ser visto por ninguna parte el árbol fatal; en las fotos aparecidas en Internet, aparecen huellas de golpes en la parte posterior del vehículo, que no se ven en las mostradas en el Noticiero de la Televisión Cubana aunque se supone sean las mismas; un tiempo atrás, la desaparecida Laura Pollán sufrió un ataque similar; hace unas semanas el propio Payá fue víctima de un accidente provocado por un vehículo que lo embistió hasta volcarlo; la hija del líder opositor recibió poco antes de los hechos una llamada desde el automóvil en que viajaba su padre, que le advertía la persecución de que eran objeto por un camión que los embestía para sacarlos de la vía.

El modus operandi del delincuente está perfectamente definido; embestir y hundir, embestir y volcar. Raúl Castro acaba de ratificar la orden de que contra los disidentes vale todo, desde agentes y oficiales de la Seguridad del Estado disfrazados de pueblo, hasta sicarios de las Brigadas de Respuesta Rápida o choferes entrenados para matar. La represión es vital para cualquier dictadura, no van a medir métodos ni consecuencias a la hora de deshacerse del que consideren molesto.

El dictador está perdido, lo sabe, y aún así prefiere hablar con el Presidente norteamericano y no con su propio pueblo. La pérdida de posibles interlocutores le deja como única opción hablar con el espejo del baño mientras se afeita, en esto al menos ya tiene experiencia.

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jueves, 19 de julio de 2012

A Jugar.



Lo que ocurre con el equipo cubano de beisbol se veía venir hace mucho tiempo, por encima de posiciones triunfalistas, slogans y exhortaciones como aquella de “con el escudo o sobre el escudo”, remedo de poses espartanas que en el mundo moderno suenan cuando menos, ridículas.

La politización absoluta de la sociedad cubana ha traído el caos, utilizar el deporte supuestamente amateur como medio de propaganda, para demostrar al mundo la superioridad del sistema socialista, fue uno de los tantos horrores cometidos por el líder de la Revolución a lo largo de medio siglo.

Para favorecer el deporte de alto rendimiento se cambió el sentido de los Juegos Escolares y, de competencias entre escuelas del sistema nacional de educación, se convirtieron en campeonatos elitistas donde solo participan alumnos de las Escuelas de Deportes de alto rendimiento. La masividad fue sacrificada en aras de medallas y gloria internacional, sobre todo, para la satisfacción del ego del máximo líder.

Que otra cosa se podía esperar si no, que las instalaciones deportivas construidas antes o después de 1959, y atendidas por los Consejos Voluntarios Deportivos, fueran abandonadas y convertidas en ruinas, donde algunos profesores tozudos se afanan en lograr ciertos resultados intrascendentes que no interesan ni al gobierno ni al Partido Comunista.

Ningún deporte ha escapado del desastre, incluso los que en un inicio alcanzaron niveles aceptables en el área de Centroamérica y el Caribe como fueron el futbol y el baloncesto, pero el que más daño ha sufrido por el significado que tiene para los cubanos, es la pelota. Con este deporte, otrora insignia del movimiento deportivo cubano, se han ensañado; series nacionales con 17 equipos mediocres en un país con poco más de 11 millones de habitantes, mala alimentación, bajos salarios, poco desarrollo técnico, presión excesiva sobre los deportistas incapaces de relajarse y disfrutar lo que saben hacer, porque sobre ellos pende la espada del cumplimiento del sagrado deber con la Patria, la Revolución y el Partido (¿?).

En cuanto a las propias Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar y Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético, la alimentación de los atletas es pésima, no hay implementos deportivos ni vestuario adecuado, los gimnasios y demás instalaciones o bien son un desastre o no existen, hasta el agua escasea, y los alumnos disputan entre sí el integrar los equipos, generalmente con enfrentamientos violentos donde vale todo.

Para mejorar los resultados de la pelota cubana harían falta cambios estructurales profundos; reorganizar los juegos escolares tomando en cuenta los centros de enseñanza del sistema nacional de educación como base de la que se nutran, mejorar las condiciones alimentarias y ambientales de las escuelas deportivas, garantizar los implementos deportivos necesarios en cada nivel, actualizar los conocimientos técnicos sobre el beisbol aprendiendo sin sonrojos de los que mejor lo hacen, reestructurar los campeonatos nacionales de pelota dejándolos en siete u ocho equipos de la liga superior y otros tantos de una liga inferior o de desarrollo, que la Comisión Nacional de beisbol sea integrada por personalidades conocedoras de este deporte y no por advenedizos, que a la hora de hacer la selección nacional prime el criterio del rendimiento durante el campeonato nacional, que los peloteros integrantes de los equipos de la liga superior, sean eximidos de participar en los torneos provinciales con el fin de evitar el consiguiente agotamiento físico y nervioso, que se permita la transmisión televisiva de juegos de las Grandes Ligas norteamericanas, con lo que se pondrá término a demasiados años de aislamiento y engaño sobre el verdadero nivel de nuestra pelota.

Ni Víctor Mesa ni el resto de la dirección del equipo son magos, ni los peloteros cubanos pueden hacer más de lo que hacen, en cada partido salen a darlo todo aunque en ocasiones no sea suficiente. Como la culpa debe caer sobre alguien, ¿qué tal si esta vez le toca a la máxima dirección del país?

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martes, 10 de julio de 2012

Inaudito.



Aficionados que apoyaban con vítores y banderas la actuación del equipo de estudiantes norteamericanos enfrentados a la selección nacional de beisbol, fueron detenidos el día 6 de julio en el Estadio Latinoamericano, antiguo Estadio del Cerro. Al parecer, seguirán detenidos por lo menos hasta el término del tope bilateral.

Lo del régimen cubano va en serio, expresar apoyo a un equipo de pelota universitario batido de tú por tú con la selección nacional de mayores, es considerado un acto delictivo. Vergüenza para el deporte cubano, vergüenza para nuestros aficionados al beisbol que siempre se han caracterizado por su hospitalidad, imparcialidad y conocimiento de este deporte.

Chovinismo al más rancio estilo nazi-fascista, por ahí andamos, ¿qué culpa tienen los aficionados de que los peloteros cubanos tengan que sudar la gota gorda literalmente, para vencer a muchachos que no llegan a los veinte años de edad? Cuando estos jóvenes nacieron, una buena parte de los miembros del equipo Cuba ya jugaban pelota aunque fuera en los escolares, ¿cómo no se les va a aplaudir?

En Cuba no sólo el beisbol está en crisis, la moral está en crisis desde mucho antes, y esos aficionados detenidos podrían sufrir más duras represalias si el gobierno cubano considera que debe dar una lección ejemplarizante, como lo hizo en el 2003 con los tres jóvenes fusilados por intentar escapar del país.

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Negro, Que Tú Eres Sueco.



Según despacho de Prensa Latina publicado en el diario Granma, los crímenes de odio en Suecia aumentaron de manera notable en el 2011. Al final del breve artículo, aparece la descripción de lo que constituyen dichos crímenes.

“Conforme al concepto más aceptado, los delitos de odio tienen lugar cuando una persona ataca a otra y la elige como víctima en función de su pertenencia a un determinado grupo social, según su edad, raza, género, identidad de género, religión, etnia, nacionalidad, afiliación política, discapacidad u orientación sexual.”

Concepto más aceptado ¿por quién? En La Habana, Cuba, los ciudadanos provenientes de las provincias orientales son reenviados a sus lugares de origen después de ser multados y advertidos de que no pueden regresar a la capital de todos los cubanos, so pena de recibir medidas más severas; las detenciones, golpizas y vejámenes a periodistas independientes, activistas por los derechos civiles y otros opositores o disidentes políticos, sean hombres o mujeres, se multiplican cada año; los ciudadanos cubanos de piel negra en cualquiera de sus matices, son objetos de la preferencia viciosa de los agentes de la Policía Nacional Revolucionaria que los detienen, registran y esposan sin haber cometido delito. ¿La razón?, en la Escuela de Policías les enseñan que la mayoría de los delincuentes son de “tez negra” y para no equivocarse, proceden con todos los oscuros que se les crucen en el camino aunque no estemos en 1912.

Precisamente el odio, la mentira y el miedo, han sido los pilares de la barbarie que ha convertido a Cuba en un país imposible habitado por millones de zombis que se odian entre sí.

Nota: El título del presente trabajo es tomado del guión de un policiaco cubano de los años 60 ó 70, en el que la dependienta de una tienda para extranjeros pone en duda la legitimidad del documento presentado por un “sueco” criollo y prieto, que así trataba de obtener lo que no podía por ser de aquí.

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Las Calles son de Fidel e Internet…también.



El cantautor cubano Vicente Feliú, pidió reprimir o más bien declarar la guerra a los internautas cubanos no oficialistas. En un comentario al editorial publicado por el sitio oficial Cubadebate el miércoles 20 de junio, expresó: “Habrá que hacer como cuando la guerra revolucionaria. Si los empleados del imperio serán los únicos que tengan los recursos de conexión, entonces habrá que quitárselos. Así se hizo la guerra, con las armas arrebatadas a los batistianos. Será lo mismo en esta ocasión, lo que con instrumental cibernético”.

Cualquier comentario sobre este rebuzno, parecería innecesario, pero por ser un personaje bastante conocido de la época de canciones protesta y exportación de la lucha armada, merece una respuesta.

Los blogueros e internautas independientes, que no empleados de nadie, no son los únicos con recursos de conexión, por el contrario, los que tienen los recursos para conectarse a Internet en este país, son los gobernantes, las instituciones oficiales, los alabarderos del castrismo como él mismo y el ejército de cibernautas creado por el régimen. Su problema no es conectarse, sino atreverse a pensar sin esperar órdenes y permisos del Partido Comunista y la Seguridad del Estado.

Con independencia de la bazofia ideológica de sus palabras, el señor Feliú incurre en violaciones del Código Penal vigente en este país, el cual no distingue entre un cantante revolucionario y obsecuente, y un ciudadano cualquiera.

Con una sola frase, este viejo cantante de glorias pasadas, tropezó con el artículo 159, Ejercicio Arbitrario de Derechos; se enredó en el artículo 202, Instigación a Delinquir; cae en el delito de Amenaza previsto en los artículos 284 y 285; y como para demostrar una fidelidad a toda prueba, le va para arriba al artículo 291, Delito Contra la Libre Emisión del Pensamiento, que es por demás un derecho constitucional.

Mejor sigue con la guitarra Vicente, Internet no es coto particular de nadie, mal que le pese a la familia real y a sus cortesanos. La insistencia en impedir a los cubanos el acceso a los medios modernos de comunicación, no solo es maliciosa, es también ridícula y el mundo entero los observa con asombro mientras se pregunta, ¿por fin qué pasó con el cable?

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