jueves, 6 de septiembre de 2012

ALGUNOS FUNDAMENTOS LEGALES, CÍVICOS Y MORALES QUE JUSTIFICAN SER UN DISIDENTE EN CUBA.




“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado, ni pensar ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació,  los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. El niño, desde que puede pensar,  debe pensar en todo lo que ve, debe padecer por todos los que no pueden vivir con honradez, debe trabajar porque puedan ser honrados todos los hombres, y debe ser un hombre honrado.
El niño que no piensa en lo que sucede a su alrededor, y se contenta con vivir, sin saber si vive honradamente, es como un hombre que vive del trabajo de un bribón, y está en camino de ser bribón. Hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para vivir dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando vive preso: la llama del Perú se hecha en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede soportar. El hombre debe ser, por lo menos, tan decoroso como el elefante y como la llama. En América se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir.
Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados.”  José Martí: La Edad de Oro.

“Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados.” José Martí: Obras Completas.
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“El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política. Quizás luzca fría y teórica esta exposición si no se conoce la espantosa tragedia que está viviendo el país en estos seis órdenes, sumada a la más humillante opresión política.” Fidel Castro: La Historia Me Absolverá.
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Tenemos derecho a la libertad de expresión; somos libres de buscar y recibir información y decir, escribir y publicar cualquier opinión que tengamos, por cualquier medio de difusión. Tenemos derecho a asociarnos con quienes deseemos y a reunirnos pacíficamente. Tenemos derecho a criticar al gobierno. Tenemos derecho a movernos dentro del territorio nacional y a salir del país y entrar libremente. Tenemos derecho a elegir a nuestros gobernantes mediante el voto libre y secreto. Tenemos derecho a un proceso penal justo si se nos acusa de algún delito. Tenemos derecho a desarrollar nuestras ideas, ganar dinero y comprar bienes que no nos pueden ser arrebatados. Ningún gobierno tiene el derecho de reprimirnos, encarcelarnos, golpearnos o crearnos miedo. Somos seres humanos libres y dignos, con sueños, aspiraciones y derecho a la felicidad. (Derechos recogidos en los Pactos Internacionales de Derechos Civiles, Políticos y Económicos, de los  que Cuba es signataria)
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 “El que, con el fin de obtener el pago de un sueldo u otro tipo de retribución material, se incorpore a formaciones militares integradas total o parcialmente por individuos que no son ciudadanos del Estado en cuyo territorio se proponen actuar, incurre en sanción de privación de libertad de diez a veinte años o muerte.” Artículo 119. 1. Código Penal: Delito de Mercenarismo.
“Sólo pueden sancionarse los actos expresamente previstos como delitos en la ley, con anterioridad a su comisión.” Artículo 2.1. Código Penal.
“Se considera delito toda acción u omisión socialmente peligrosa prohibida por la ley bajo la conminación de una sanción penal.” Artículo 8.1. Código Penal.
“Se presume inocente a todo acusado mientras no se dicte fallo condenatorio contra él.” Artículo 3. Ley de Procedimiento Penal.
“La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana, está proscrita y es sancionada por la ley.” Artículo 42. Constitución de la República.

Diálogo en Colombia. Monólogo en Cuba.


 

Una vez más se intenta el diálogo en Colombia para buscar la ansiada y necesaria paz, esta vez también tiene Cuba un papel protagónico, aunque diferente al desempeñado durante la época dorada de las guerrillas marxistas latinoamericanas.
En este caso, un movimiento revolucionario inspirado, formado y apoyado por la Cuba de Fidel Castro, se ve aislado, sin apoyo popular y en medio de una coyuntura internacional que favorece la política del diálogo democrático, al no existir Unión Soviética ni campo socialista que prendan candelitas al ritmo guevariano de “crear  uno, dos, tres, muchos Viet Nam”. 
Aquel movimiento sangriento y romántico ha sufrido una metamorfosis y, aunque  no ha dejado de ser sangriento, hoy es además narco terrorista. Después de tanta sangre derramada tras una utopía, los guerrilleros latinoamericanos ven a Cuba como el faro al que no deben acercarse porque es el símbolo de todo lo malo que les espera a sus países si se dejan cegar por su luz: el naufragio; más de medio siglo con tarjeta de racionamiento para los productos alimenticios, atraso tecnológico, campos sin cultivar,  cuarterías que en 1953 ya eran viviendas inmundas, niños sin tomar leche a partir de los siete años, proscrito el consumo de carne de vacuno, elecciones amañadas, nada de prensa libre o partidos políticos, cero Internet, ni huelgas, reuniones o manifestaciones públicas, eso sí; tendrían muchos médicos prestos a atender a los pacientes que les lleven un almuerzo y alfabetización para  leer sólo la propaganda oficial.
La democracia y el diálogo se imponen y el viejo dinosaurio hace como que aplaude mientras sea fuera de las fronteras de la Gran Birán, hacia dentro la mentalidad guerrillera se atrinchera en su fracaso y se niega a evolucionar. La revolución cubana nunca fue un faro, si acaso una fogata encendida por piratas para hacer encallar a los incautos.


  

jueves, 30 de agosto de 2012

Elecciones en Cuba. ¿Para Qué?



Próximamente serán celebrados comicios en Cuba, el Partido Comunista se apresta a presentar sus candidatos, muchos no quieren desempeñar el honroso cargo de delegado de circunscripción, porque es igual que decir don nadie, lleva y trae, bueno para nada o cortina rompe vientos entre las necesidades del pueblo y los responsables de satisfacerlas. Por esa razón se mudan de domicilio, se van en una misión internacionalista a donde sea, o entregan el carné rojo en un rapto de vergüenza o por cansancio.
En estas elecciones tanto los electores como los elegidos saben de antemano quien va a ser el ganador. Aquí no hay campañas electorales porque no son necesarias, los delegados de circunscripción, a fin de cuentas, no son importantes para el sistema a pesar de ser sometidos al mismo filtro de las Comisiones de Candidatura y Electorales, ambas creadas, dirigidas y supervisadas por el Partido Comunista.
Las asambleas municipales y provinciales son, supuestamente, órganos de gobierno, pero la Asamblea Nacional es, sin embargo, el máximo órgano legislativo. ¿Cómo es posible que una institución que en las instancias inferiores es órgano ejecutivo, en la máxima instancia se convierta en un órgano legislativo del cual se desprende, como apéndice que lo domina todo, el Consejo de Estado, el cual asume en si los poderes ejecutivo y legislativo?
Un grupito auto elegido, no por casualidad todos miembros del Comité Central del Partido, es el que decide el destino del país sin que pueda ser sometido a críticas, con total impunidad para equivocarse, corregirse y volverse a equivocar.
La legislación cubana está llena de trucos, subterfugios y pasajes oscuros, todo debidamente estudiado para garantizar la permanencia de los mismos de siempre en el poder, los que hacen las leyes, las ejecutan, y no son controlados sino por ellos mismos. La Ley Electoral no escapa a la perversión de un sistema creado para perpetuarse, aunque solo sirva para que una pandilla de inútiles corruptos someta a todo un pueblo a experimentos desquiciados que nadie sabe a donde irán a parar.
Las elecciones en Cuba no son serias, hay trampas en el proceso para que el pueblo no tenga capacidad de elegir un candidato que de verdad lo represente en cualquiera de las instancias de poder. Mientras tanto, al Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Ricardo Alarcón de Quesada, no se le borra de la memoria la nefasta reunión en la UCI donde se le ocurrió vaticinar un desastre aéreo colosal si el órgano que él “dirige” deroga las disposiciones absurdas que restringen la libertad de los cubanos para viajar.

jueves, 16 de agosto de 2012

Idiotismo Mediático.



A la prensa nacional le ha dado por usar la expresión “terrorismo mediático”, con la connotación de algo delictivo y siniestro. De hecho, el terrorismo mediático existe; la penetración no autorizada en cuentas y sitios ajenos, el robo de identidad, la creación y difusión de virus informáticos, son actividades que pueden producir daños materiales y económicos, incluso, hasta inocentes video juegos crean traumas psíquicos en niños y jóvenes, lo que puede llevarlos a  la comisión de delitos o al suicidio; así mismo, los medios modernos de comunicación basados en Internet, se prestan a actos tan repudiables como la pornografía infantil y la incitación a la violencia y el racismo.
Todos estarán de acuerdo, en que el sistema legal de cada país y el derecho internacional, deben recoger medidas coercitivas que limiten el efecto nocivo que el mal uso de Internet causa a nivel global, pero de ahí, a considerar terrorismo mediático el libre flujo de la información y las comunicaciones, hay un largo trecho. El uso del correo electrónico, Google, Facebook, Twitter, Youtube, Wikipedia y demás medios que facilitan y estimulan las relaciones interpersonales y el desarrollo del conocimiento universal, no es para nada peligroso o desestabilizador en sociedades normales.
Decir eso, es estar de acuerdo con la quema de la Biblioteca de Alejandría, con la persecución de los cristianos en la antigua Roma, con el oscurantismo de la Edad Media y la Santa Inquisición, con el juicio a Galileo y la muerte de Giordano Bruno en la hoguera. Es aprobar el régimen comunista, genocida y retrógrado de Pol Pot en Kampuchea Democrática, con su quema de libros, cierre de universidades y ejecución de intelectuales.
Los países que en los últimos años han sufrido grandes conmociones sociales, no son precisamente los de mayor conectividad a Internet, o los que más usan la telefonía celular. Todos, sin excepción, se caracterizan por haber sido gobernados por regímenes despóticos anclados en el poder por decenios.
Las revueltas ciudadanas en los países árabes y la consiguiente caída de sus gobernantes, se deben a la falta de libertad, a la violación consuetudinaria de los derechos humanos, a las diferencias sociales cada vez más profundas entre la clase dirigente y el pueblo, y a la toma de conciencia de una significativa cantidad de jóvenes que lideraron los movimientos.
En los países donde el uso de Internet, computadoras y teléfonos celulares está más extendido, las protestas sociales no degeneran en guerras civiles; existen mecanismos cívicos para demandar y cambiar a los gobernantes si es preciso. Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte no llegaron a conocer siquiera la radio o el teléfono.
El gobierno cubano, en su paranoico afán de mantener el monopolio de la información y las comunicaciones, se atreve a tildar de ilegales los servicios gratuitos de Internet que facilita la Oficina de Intereses de los Estados Unidos a todo el que lo necesite, sin otro requisito que el usuario conozca el manejo del equipo.
En todo el mundo se impone cada vez más el uso de sistemas de conexión inalámbrica brindados de forma gratuita, pero los gobernantes cubanos se espantan ante la idea de una laptop con Wi Fi  en las manos de un ama de casa o un estudiante.
Al decir del señor Presidente de la Asamblea Nacional, “si a todos los habitantes  del planeta se les ocurriera conectarse a Internet de forma inalámbrica, el éter se congestionaría”,… o todos serían terroristas”.


lunes, 13 de agosto de 2012

Discrepar o No Discrepar.


No hay quien entienda a ciertos dirigentes y periodistas oficialistas cubanos cuando repiten hasta la saciedad la urgencia de expresarse con libertad, el derecho del ciudadano a la información y la transparencia administrativa.

Todo eso está muy bien, pero, pasados cincuenta años de censura, persecución de ideas, leyes amordazantes, estrechez mental, cárcel, fusilamientos y destierros, es difícil cumplir con el precepto martiano de “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía.”

Discrepar, disentir, es todavía peligroso en Cuba, a pesar de las palabras del señor Presidente cuando expresó en la Primera Conferencia Nacional del Partido (comunista): “Es preciso acostumbrarnos todos (sic) a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos, discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes, cuando consideramos que nos asiste la razón,” pero, inmediatamente el menor de los Castro hace la siguiente acotación “como es lógico, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta.” Quiere decir que sin permiso no se puede, que pueden expresarse pero no tanto, porque los dictadores también tienen su corazoncito y a veces se molestan.

Para los gobernantes cubanos, que entre escándalos de corrupción y locuras económicas han dilapidado el tesoro nacional, constituye una agresión que un periodista independiente, desde Cuba, les diga irresponsables, ineptos y corruptos, lo cual, si vamos a los hechos, es la pura verdad.

Los que dirigen hoy, con contadas y oportunistas excepciones, llevan en esa función más de medio siglo, y la prensa oficial no puede atreverse a exigir transparencia o una verdadera rendición de cuentas de los máximos responsables que no son otros, sino los llamados líderes históricos.

La prensa independiente, siguiendo el legado martiano, tiene una función de saneamiento al sacar a la luz la disfuncionalidad del sistema y la incapacidad de sus dirigentes. La libertad de expresión no la garantiza una exhortación eufórica del Presidente, sino la derogación de las leyes que la impiden.

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jueves, 2 de agosto de 2012

Castro Justicia



Es cierto que Ángel Carromero Barrios y Jens Aron Modig no eran los clásicos turistas europeos buscadores de sol y sexo a que estamos acostumbrados por acá, ambos venían en una misión sin egoísmos; la de apoyar proyectos de la disidencia cubana como el Movimiento Cristiano Liberación, dirigido por Oswaldo Payá Sardiñas, promotor del vilipendiado y no publicado Proyecto Varela.

El mencionado proyecto, que junto al resto de su obra le valió a Payá el otorgamiento del Premio Sajarov, fue en su momento el esfuerzo pacífico más significativo por lograr cambios democráticos en nuestro país. Eso bastó al régimen de los Castro para señalarlo como un enemigo a muerte.

Los llamados mercenarios por el gobierno cubano, son personas que se han cansado de que el ciudadano esté en función del Estado y no como debería ser, y de que el futuro de sus hijos esté en manos de dirigentes corruptos e ineptos que sostienen por la fuerza un sistema político-económico inviable desde hace mucho tiempo.

Para defender este sistema, el gobierno cubano declara fuera de la ley el acceso libre a Internet; la preparación de profesionales de la prensa no subordinados a la censura partidista; la organización de partidos políticos y organizaciones no gubernamentales; las reuniones y manifestaciones pacíficas; y hasta los intentos de salida del país.

Precisamente en el intento de salir del país hace algunos años, resultaron muertos en oscuras circunstancias dos ciudadanos que habían ocupado una embarcación con el objetivo de abandonar el paraíso del Caribe; así mismo fueron ejecutados los ocupantes del remolcador “13 de Marzo”, embestidos por otros tres remolcadores tripulados por sicarios del régimen que al no bastarles el hecho del abordaje y hundimiento de la embarcación, la emprendieron a barrer con chorros de agua la cubierta del barco que se hundía y ahogar a los que lograban seguir a flote, cuarenta cubanos, incluidos diez menores de edad, murieron en la masacre; dos avionetas civiles fueron derribadas sobre aguas internacionales por aviones de la Fuerza Aérea Revolucionaria, lo que llevó a la muerte a cuatro pilotos que, según aseguran las autoridades cubanas, amenazaban con bombardear la Ciudad de La Habana con algo tan peligroso como volantes anticastristas; en el año 2003, un grupo de jóvenes que habían secuestrado una embarcación, fueron juzgados sumariamente como escarmiento y en menos de 72 horas tres de ellos resultaron fusilados y el resto condenado a penas entre 30 años de privación de libertad y cadena perpetua.

La ley penal cubana no contempla penas tan severas para la salida ilegal ni para el secuestro de embarcaciones, más cuando en el hecho no hubo daños materiales ni se puso en peligro la vida humana.

Cuando al gobierno cubano no le han bastado sus propias leyes, inventan otras al estilo de la Ley 88, conocida como “Ley Mordaza”, o sencillamente acuden al asesinato público y brutal como en el intento fallido del caso Aspillaga, ex agente de la Inteligencia cubana que desertó en Europa; o a oportunas, repentinas y particularmente mortíferas enfermedades de origen desconocido, o a retirarle el agua a un preso en huelga de hambre hasta morir, o el exceso de celo de unos policías que con golpes de tonfa provocan una pancreatitis aguda en Santa Clara, o al accidente automovilístico al más puro estilo “rápido y furioso”.

En el caso del “accidente” que costó la vida a Oswaldo Payá y a Harold Cepero, a pesar del esfuerzo propagandístico desplegado por el gobierno cubano, los argumentos no convencen, entre otras cosas: porque sigue sin ser visto por ninguna parte el árbol fatal; en las fotos aparecidas en Internet, aparecen huellas de golpes en la parte posterior del vehículo, que no se ven en las mostradas en el Noticiero de la Televisión Cubana aunque se supone sean las mismas; un tiempo atrás, la desaparecida Laura Pollán sufrió un ataque similar; hace unas semanas el propio Payá fue víctima de un accidente provocado por un vehículo que lo embistió hasta volcarlo; la hija del líder opositor recibió poco antes de los hechos una llamada desde el automóvil en que viajaba su padre, que le advertía la persecución de que eran objeto por un camión que los embestía para sacarlos de la vía.

El modus operandi del delincuente está perfectamente definido; embestir y hundir, embestir y volcar. Raúl Castro acaba de ratificar la orden de que contra los disidentes vale todo, desde agentes y oficiales de la Seguridad del Estado disfrazados de pueblo, hasta sicarios de las Brigadas de Respuesta Rápida o choferes entrenados para matar. La represión es vital para cualquier dictadura, no van a medir métodos ni consecuencias a la hora de deshacerse del que consideren molesto.

El dictador está perdido, lo sabe, y aún así prefiere hablar con el Presidente norteamericano y no con su propio pueblo. La pérdida de posibles interlocutores le deja como única opción hablar con el espejo del baño mientras se afeita, en esto al menos ya tiene experiencia.

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jueves, 19 de julio de 2012

A Jugar.



Lo que ocurre con el equipo cubano de beisbol se veía venir hace mucho tiempo, por encima de posiciones triunfalistas, slogans y exhortaciones como aquella de “con el escudo o sobre el escudo”, remedo de poses espartanas que en el mundo moderno suenan cuando menos, ridículas.

La politización absoluta de la sociedad cubana ha traído el caos, utilizar el deporte supuestamente amateur como medio de propaganda, para demostrar al mundo la superioridad del sistema socialista, fue uno de los tantos horrores cometidos por el líder de la Revolución a lo largo de medio siglo.

Para favorecer el deporte de alto rendimiento se cambió el sentido de los Juegos Escolares y, de competencias entre escuelas del sistema nacional de educación, se convirtieron en campeonatos elitistas donde solo participan alumnos de las Escuelas de Deportes de alto rendimiento. La masividad fue sacrificada en aras de medallas y gloria internacional, sobre todo, para la satisfacción del ego del máximo líder.

Que otra cosa se podía esperar si no, que las instalaciones deportivas construidas antes o después de 1959, y atendidas por los Consejos Voluntarios Deportivos, fueran abandonadas y convertidas en ruinas, donde algunos profesores tozudos se afanan en lograr ciertos resultados intrascendentes que no interesan ni al gobierno ni al Partido Comunista.

Ningún deporte ha escapado del desastre, incluso los que en un inicio alcanzaron niveles aceptables en el área de Centroamérica y el Caribe como fueron el futbol y el baloncesto, pero el que más daño ha sufrido por el significado que tiene para los cubanos, es la pelota. Con este deporte, otrora insignia del movimiento deportivo cubano, se han ensañado; series nacionales con 17 equipos mediocres en un país con poco más de 11 millones de habitantes, mala alimentación, bajos salarios, poco desarrollo técnico, presión excesiva sobre los deportistas incapaces de relajarse y disfrutar lo que saben hacer, porque sobre ellos pende la espada del cumplimiento del sagrado deber con la Patria, la Revolución y el Partido (¿?).

En cuanto a las propias Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar y Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético, la alimentación de los atletas es pésima, no hay implementos deportivos ni vestuario adecuado, los gimnasios y demás instalaciones o bien son un desastre o no existen, hasta el agua escasea, y los alumnos disputan entre sí el integrar los equipos, generalmente con enfrentamientos violentos donde vale todo.

Para mejorar los resultados de la pelota cubana harían falta cambios estructurales profundos; reorganizar los juegos escolares tomando en cuenta los centros de enseñanza del sistema nacional de educación como base de la que se nutran, mejorar las condiciones alimentarias y ambientales de las escuelas deportivas, garantizar los implementos deportivos necesarios en cada nivel, actualizar los conocimientos técnicos sobre el beisbol aprendiendo sin sonrojos de los que mejor lo hacen, reestructurar los campeonatos nacionales de pelota dejándolos en siete u ocho equipos de la liga superior y otros tantos de una liga inferior o de desarrollo, que la Comisión Nacional de beisbol sea integrada por personalidades conocedoras de este deporte y no por advenedizos, que a la hora de hacer la selección nacional prime el criterio del rendimiento durante el campeonato nacional, que los peloteros integrantes de los equipos de la liga superior, sean eximidos de participar en los torneos provinciales con el fin de evitar el consiguiente agotamiento físico y nervioso, que se permita la transmisión televisiva de juegos de las Grandes Ligas norteamericanas, con lo que se pondrá término a demasiados años de aislamiento y engaño sobre el verdadero nivel de nuestra pelota.

Ni Víctor Mesa ni el resto de la dirección del equipo son magos, ni los peloteros cubanos pueden hacer más de lo que hacen, en cada partido salen a darlo todo aunque en ocasiones no sea suficiente. Como la culpa debe caer sobre alguien, ¿qué tal si esta vez le toca a la máxima dirección del país?

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